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Reseña de «Hueso de Goma» de Carlos Jiménez

Leer la novela de un amigo nunca será una tarea sencilla para alguien que habla de libros en internet. Carlos Jiménez Cuesta, Králicus Literario en el mundo online, es un buen compañero de aventuras digitales desde hace mucho tiempo. Hemos compartido charlas, consejos y también cerveza. Por ello enfrentarme a la obra que acaba de publicar con tanto esfuerzo se me antojaba una tarea complicada. Más allá de las altas expectativas que había depositado en ella, la presión de que te guste también es grande. Después de todo, es una persona cercana. Así, hoy os traigo la reseña de Hueso de goma, una aventura que me ha satisfecho y cautivado.

 

Hueso de Goma Carlos Jiménez

Reseña de Hueso de Goma de Carlos Jiménez

Título: Huesos de Goma
Autor: Carlos Jiménez
Editorial: Autopublicado
Páginas: 133
Año de publicación: 2017
ISBN: 978-1973577232
Cómpralo: Edición Física | Edición Digital

 

Sinopsis de Hueso de Goma

Hueso de Goma es un chico que tiene su estructura ósea blanda. Por lo que necesita un exoesqueleto para moverse. Él es uno de esos bichos raros que todos recordamos en algún que otro pupitre de nuestra clase. Con ganas de convertirse en un gran villano, saldrá a la aventura desde joven para reunir a un grupo con el que lograr grandes hazañas, cuales retumbarían al continente cleoteneo y, si hace falta… a todo el tecnocírculo.

 

Opinión de Hueso de Goma

 

 

Carlos Jiménez es una de las personas más creativas del panorama de booktube, por no decir la que más. El canal de Kralicus Literario está conformado por un contenido radicalmente distinto al de cualquier otro canal. Es inspirador. Construye su trabajo desde la innovación y el deseo de ofrecer formatos distintos y dinámicos. En una búsqueda constante de hallar un hueco en la plataforma, trabajó de forma paralela en Hueso de goma. Una obra por la que ha apostado muy fuerte.

Antes de comenzar a leerla tenía claro que si el autor le brindaba la misma ternura a sus letras que al resto de facetas de su vida, el resultado sería positivo.

Experimenté todavía más interés en la obra cuando me enteré de que estaba dirigida a un público infantil y juvenil. Carlos Jiménez está estudiando para convertirse en profesor. Por ello, anhelaba descubrir cómo se perfilaban sus valores de estudiante en el papel en blanco. Más allá de ello, en mi mente resuena el eco de una futura historia propia dirigida a este mismo público. Quería aprender.

 

Ganas de leer algo distendido

A lo largo de los últimos meses he tenido la ocasión de enlazar una serie de novelas que los puristas consideran clásicos de distintos géneros literarios. Textos extensos que trataban de acariciar diversas cuestiones vitales a lo largo de sus letras. Sus obras invitaban a reflexionar dentro de su densidad. En este contexto, tenía muchas ganas de disfrutar de algo que simplemente quisiera que pasara un buen rato.

Esta obra es Hueso de Goma. No nos encontramos ante una novela que busque cambiar el mundo. Quiere divertir, llegar al público joven y recordarles por qué leer es algo tan interesante. Carlos Jiménez sabe que escribir para niños es como hacerlo para personas mayores. La única diferencia es que tienes que hacerlo todavía mejor. Estos no perdonan una.

Esta concepción y pretensión viste de manera ajustada el trabajo de Carlos Jiménez en Hueso de goma. No es una novela que busca ser lo que no es. No quiere. Rechaza esta idea. Eleva su contenido a los temas más intrascendentales. Siendo consciente de ello como escritor, no tendrá complejo alguno en esbozar todo tipo de escenas para llevar a cabo esta tarea. Debería ser detenido por la cantidad de sonrisas que es capaz de robar al lector.

La he devorado en menos de cuarenta y ocho horas. Tan solo son ciento treinta y tres páginas que te enganchan e incitan a leer desde el principio. Me lo he pasado realmente bien haciéndolo. En sus capítulos me olvidaba de todas mis tareas diarias y me concentraba únicamente en la ardua de vivir una buena aventura.

 

La trama de Hueso de goma

La trama de Hueso de Goma no es demasiado complicada. Él es nuestro protagonista. En un mundo alejado de nuestra época temporal, los avances tecnológicos y las guerras han dado a luz un panorama en el que cada día aparecen nuevas enfermedades. El personajes principal padece una de las más extravagantes. Sus huesos están conformados por cartílagos. Son elásticos y no tienen la fuerza para mantenerse erguidos. Todo ello dificulta su existencia a niveles inimaginables. Para tratar de tener una vida medianamente normal, tiene que convivir con un exoesqueleto que realice las veces de columna vertebral.

Tras una infancia en la que fue objeto de todo tipo de burlas a causa de su situación, ve la luz un día de su adolescencia. Sucede tras casi morir ahogado en la playa. En ese instante entiende, por fin, qué significa estar vivo. Comprende que su futuro no puede seguir por la senda de su normalidad. Quiere sentir mil y una aventuras y, además, quiere convertirse en el villano más malvado de todos los tiempos.

Una vez termine los estudios obligatorios, entablará la difícil conversación con sus progenitores. Querrá abandonar el nido. Pugnar por cumplir sus objetivos. Sus padres, modernos y comprensivos, le permitirán partir y le animarán en esta causa. No obstante, no podrán evitar sentirse muy preocupados a causa de los problemas de salud que padece su retoño.

En este instante comenzará el viaje del héroe de Hueso de Goma para convertirse en el villano más aclamado y temido de todos los tiempos. Aventura en la que formará su propia banda de delincuentes al puro estilo de One Piece.

 

Una montaña rusa en su desarrollo

Si bien es cierto que la obra me ha dejado un buen sabor de boca a niveles generales, también es verdad que la parte central de la obra se me ha antojado algo falta de ritmo. Esto no quiere decir que su disfrute se me haya hecho cuesta arriba, pero sí que he disfrutado menos que en el principio y el final.

Después de un comienzo en el que es novedad conocer a los personajes y sus circunstancias de inadaptados, cómo les ha rechazado la sociedad y que, además, deciden la forma en la que prepetrarán sus primeros impactos malvados, se iniciará la parte más tenue de la obra. La banda estará formada y se tratará de desarrollar su existencia. El contexto ha cambiado. Ya no son simples granujas. Ahora son un equipo criminal.

Hueso de Goma y su banda, la Revancha Tardía, continuará en una espiral de conflicto, la aparición de nuevos enemigos y misiones que cumplir. Nuevos antagonistas les pondrán en peligro. Tendrán que emplear todo su ingenio para continuar hacia adelante, así como olvidarse de sus vergüenzas para llevar a cabo las misiones más desesperadas.

Una vez superado este bache intermedio, se alcanza la etapa final de una novela que retoma el ritmo vertiginoso que caracterizaba al inicio. La obra toma carrerilla. Se prepara para el gran sprint final. A él llega sobrada de energías y con el lector en la palma de la mano.

Toda esta situación me incita a cavilar y reflexionar sobre la importancia que tiene el desarrollo de una novela. Es cierto que un buen principio y final es capaz de convencer a los lectores y perdonar las inclemencias centrales, pero cuando este se hace demasiado oscuro pesa en la conclusión final lectora. No obstante, con este párrafo no quiero afirmar que Hueso de Goma se encuentre en este contexto.

 

Un protagonista malvado en la literatura juvenil

No mucho tiempo atrás debatimos en el podcast de 30 teclas por hora sobre la dificultad que tienen los escritores a la hora de crear a protagonistas que sean los villanos de la obra. Por mucho sueño que persiga, Hueso de Goma no deja de ser una persona cuyo objetivo final es perpetrar el mal en todos sus sentidos. Busca la fama de las fechorías, ser reconocido y temido por la calle. Que los libros de historia hablen de él con admiración y terror compartidos.

En este contexto, hay que crear un personaje que sea capaz de empatizar con el lector a pesar de sus metas. En este mismo sentido, hay que conseguir que, de alguna manera, el lector sea crítico con sus comportamientos. No es suficiente con que lo admite. No. Tiene que entender dónde está el matiz tenue de sus intenciones.

En este programa en la onda contábamos que nos parecía una tarea muy complicada. En un debate continuo, llegamos a la hipótesis de que en las historias dirigidas a un público infantil esta tarea de conexión se simplificaba. La razón que argumentábamos es que las metas en estos campos no tienen por qué ser tan malvadas. Las intenciones pueden disfrazarse entre la risa. Emplear armas que no sean de fuego, cachibaches para entrar en batalla y no causar daño alguno… Al fin y al cabo, no es lo mismo con quien quiere acabar con todas las personas que profesen una religión en territorio europeo que con quien su fechoría más intensa ha sido robar las bragas a la hija de un alcalde, por muy cuestionables que sean ambas realidades.

Este sentido se observa de manera clara en la obra. Empatizamos con los protagonistas porque son desechos del sistema. Les comprendemos y razonamos sobre su destino. Al fin y al cabo, ellos roban blancos, pero no quieren hacer daño a nadie. Elemento que marca la diferencia y consigue hacernos conectar con sus figuras.

 

Una novela concisa sin desarrollo de personajes secundarios

Una de las taras que he encontrado en esta obra es el escaso desarrollo que muestran los personajes secundarios y los antagonistas. Es cierto que Hueso de Goma sí que evoluciona a lo largo de la novela. Se transforma desde un joven al que le quitan el bocadillo en el recreo hasta convertirse un genio el mal. Sin embargo, se echa de menos un poco de trasfondo personal y de desarrollo por parte de quienes le rodean.

La banda de la Revancha Tardía está conformada por cuatro personajes. Tres apenas cambian. Terminarán la obra con el mismo nivel de gamberros de cómo la comenzaron. Yo no les estoy pidiendo que se vuelvan personajes bondadosos o que se replanteen su realidad, pero, como mínimo, después de tantos años su modo de operar debería de haber evolucionado.

Por supuesto, entiendo que se trata de una novela dirigida a un público infantil. Pero también comprendo que ellos sabrán apreciar esta realidad. Si son precisamente los más pequeños quienes evolucionan a un ritmo que no tiene control. Por tanto, encontrar referentes literarios que les enseñen que no hay nada malo en descubrirse, que no está mal madurar y que pueden cambiar de camino en todo momento, es un tesoro para ellos.

La importancia de la literatura juvenil

La literatura juvenil tiene un papel fundamental en la tarea de que los jóvenes y niños amen la literatura. En este caso nos encontramos ante una de esas novelas con las que un niño podría decidir si le gusta o no la lectura. Hueso de Goma sería un acierto. Capaz de mostrarla a la juventud lo divertido que es leer.

Sí, es cierto, a lo largo de este análisis se han señalado una serie de problemas que me han dejado tibio, pero, ¿qué novela es totalmente perfecta? Si una novela nos engancha y nos hace querer leer sin límite, se lo podemos perdonar. Una vez cerremos el libro solo quedará la sensación de haberlo pasado tan bien.

Esto es precisamente lo que se tiene que conseguir con la literatura juvenil. La realidad es que en España quienes más leen son los jóvenes, y aun así se denosta la literatura dirigida a ellos como si no mereciera llevar este nombre. Parece que al convertirnos en adultos nos olvidamos del placer que sentíamos apasionándonos por obras literarias. El traje y la corbata no son excusa para no seguir riendo sin parar cuando una obra nos encante.

Hueso de Goma habla de los sueños. Nos dice que podemos ser lo que queramos ser. Para lograrlo vamos a tener que esforzarnos. Hallar un equipo de profesionales y amigos que nos apoyen y luchen con nosotros. Esta es la importancia de la literatura juvenil. Sus mensajes. Liberarnos de cadenas.

 

Conclusiones sobre Hueso de Goma

Las conclusiones con Hueso de Goma son muy gratas. Me llevo una sensación positiva y la experiencia de haber disfrutado de una buena historia. Si bien no soy su público objetivo, creo que he sido capaz de entenderla y comprenderla, algo que me hace muy feliz.

Creo que es un acierto de regalo para cualquier joven que tengáis cerca. Los niños van a saber entenderla y disfrutarla. No les trata con condescendencia, sino que les habla de tú a tú. Entiende sus realidades y quiere darles un mensaje serio, sin paternalismos.

Os recomiendo que le deis una oportunidad. Sin complejos. Mente abierta y a disfrutar de la historia que nos presenta Carlos Jiménez

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