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Literatura fantástica | Prejuicios y evolución | #FantasyMarch

Todo aquel que sea lector constante de literatura fantástica habrá experimentado en alguna ocasión los prejuicios que esta tiene asociada. Considerada por muchos como lecturas orientadas a niños y rodeada de predisposiciones erróneas por ello, hoy toca analizar en este artículo cómo las ideas preconcebidas han bailado alrededor de este género. ¡Vuelve #FantasyMarch!

 

Literatura fantástica prejuicios

 

Literatura fantástica | Prejuicios y evolución

 

 

Uno de los principales problemas que he encontrado a la hora de desarrollar este artículo es la imposibilidad de entender un contexto sin haberlo vivido. Esto es, yo de los años noventa para atrás solo puedo conocer aquello que me hayan contado. Sin embargo, no parece que sea justo esbozar unas líneas sobre un tema como el de los prejuicios sin haberlo experimentado.

Se ha tomado la decisión de centrar el contenido del mismo en una época más cercana a la actualidad.

 

El prejuicio de la literatura fantástica como literatura juvenil

A lo largo de la historia y, por desgracia, también de manera contemporánea, se ha dado un fenómeno interesante. Grandes mentes pensantes de la literatura conformadas a sí mismo con la capacidad de señalar qué está bien o mal leer, han afirmado durante mucho tiempo que la literatura fantástica es algo para jóvenes y niños. Que no se puede tratar de literatura de carácter serio. Porque claro, está llena de magia, cosas sobrenaturales y no toca temáticas importantes para la vida.

En el tema de la relación casi automática que muchos realizan entre literatura fantástica y juvenil no se va a entrar en demasía. ¿Razón? Al igual que sucede con este #FantasyMarch, me gustaría realizar una iniciativa semejante en el ámbito de esta literatura. En todo lugar donde exista un prejuicio hay que estar.

No obstante, sí que es menester señalar la ironía que supone. La literatura fantástica surge como una evolución del clásico cuento de hadas. Concepto y clase de historias de las que se habló en el primer artículo de esta iniciativa. Todorov afirmaba su orientación primaria hacia un público adulto. Se entendía que únicamente ellos que conocían de forma correcta el mundo racional serían capaces de entender el elemento sobrenatural que en él se mencionaba. Eran capaces de entender ambos mundos. Basaban la fantasía en su propia experiencia.

Entonces llegó el principio del siglo XX, la crisis de la literatura fantástica y el cambio de concepción del mundo. La forma en la que se trabajaba en la literatura fantástica se vino abajo. Los escritores tuvieron que adaptarse a una forma de contar historias más racional y mitológica para sobrevivir. Desde este momento, se ha tenido que pelear para no rodearse de prejuicios injustos.

De esta forma, los grandes comprensores de la literatura fantástica entienden que esta es solo adecuada para una determinada edad. Solo podemos disfrutar de la magia cuando somos unos críos. Eso sí, en cuanto empecemos a crecer es preceptivo quitárnosla de las manos. Debemos dejar el color de nuestro mundo a un lado. Convertirnos en hombres grises a los que solo les interese aquello que la sociedad entiende por madurar. No tenemos pie. Nos movemos por la masa. Porque claro, seremos mucho peores en cualquier otra faceta de nuestra vida si cuando tenemos tiempo libre seguimos disfrutando de aventuras de héroes, de historias épicas o de los cuentos de brujas. Porque hacerlo a los veinte, treinta o cincuenta años parece una osadía.

 

Los prejuicios asociados a la literatura fantástica

No hace falta investigar demasiado para hallar a una gran cantidad de escritores españoles pronunciándose sobre esta realidad. Victoria Álvarez, autora, entre otras historias, de la saga Dreaming Spires habla sobre este matiz en diversas entrevistas. Afirma que en España hay muchos autores que tienen que vender sus historias como algo distinto a la literatura fantástica para que no les encasillen en esta temática y se vean perjudicados.

Gustavo Martín Gazo realiza unas declaraciones Similares y Feliz J. Palma aduce a que nos han educado en el realismo y en que todo lo que se salga de este es algo malo.

Creo que en estas declaraciones hay mucha verdad. Al fin y al cabo, ¿cuántos libros de fantasía habéis leído en el instituto entre todas aquellas recomendaciones pesadas para jóvenes que se consideraban obligatorias de leer en una misión sin precedentes por asegurarnos que nos gustase la literatura y con unas consecuencias claramente opuestas?

Si yo no recuerdo mal, solo leí uno. Eso sí, uno muy bueno, todo hay que decirlo. Se trata de Frankenstein o el moderno prometeo de Mary Shelley. Me atrevo a decir que el hecho de que fuera escogido es que por tratarse de una novela que ha sobrevivido desde el siglo XIX ha conseguido que su trascendencia hasta ese momento esté libre de prejuicios. Además, es una historia basada en un mito, por tanto, no es fantasía como tal, sino que se ha creado a partir de algo que de verdad importa, ¿no?

Sin embargo, esta realidad no es algo meramente literario. No. Es cultural. Podemos encontrarnos trazos de estos prejuicios en cualquier formato. Si eres amante de lo fantástico habrá miradas de soslayo entre las personas que no lo acepten. Normalmente a causa de un desconocimiento cuyos prejuicios les impide romper.

Se considera que todo aquello rodeado de magia es algo que no encaja. Quienes lo miran desde fuera no comprenden que la música se dibuja en nuestros corazones mientras leemos estas historias. El problema radica en la no intencionalidad de querer remediarlo. Es todo causa de un desconocimiento absoluto. Es mejor tachar aquello con lo que no concordamos que querer aprender, no vaya a ser que nos guste y nos convirtamos en bichos raros.

 

Ironías del marketing y la comunicación

Muchos lo sabéis, pero para quiénes no lo hagan, yo trabajo en la actualidad en el mundo del marketing y la comunicación. Además, a día de hoy estoy preparando un TFG de mi carrera universitaria. Concretamente, enfocado en el storytelling (narración de historias) y la manera en la que las empresas lo utilizan para crear lazos con los consumidores.

El storytelling es una técnica consistente en la narración de historias para enganchar a la audiencia a una historia en la cual el valor de tu marca o producto está representada de alguna manera. Se busca ensalzar sus valores, que el público se sienta identificado y que quiera relacionarse con la misma.

Estas ideas están construidas a partir de dos puntos:

  • Los arquetipos. Se pueden definir como personajes tipo que conforman las historias desde el principio de los tiempos. Surgen en mitos y leyendas y continúan en nuestro tiempo.
  • El viaje del héroe: estructura narrativa que Joseph Campbell identifica en la mayoría de mitos, leyendas y tradiciones clásicas.

Próximamente se va a hablar de ambos en el blog.

¿Sabéis dónde se encuentra la ironía? Que estos dos componentes que cada día les llevan a tomar decisiones de compra son también compartidos por la literatura fantástica. Solo hace falta un vistazo a través de los arquetipos básicos para darse cuenta.

 

¿Estamos mejorando?

Después de haber dedicado unos cuantos minutos a entrar en el contexto de esta realidad, la pregunta parece clara: ¿estamos mejorando en el trato de la literatura fantástica con los prejuicios?

Personalmente, yo pienso que sí. En los veinticuatro años que llevo de vida he podido encontrar historias que han marcado cambios en forma de puntos de inflexión. Puede que sus efectos hayan surgido de su vertiente audiovisual, pero nacieron como literatura.

 

Lo audiovisual rompe más prejuicios que lo literario

Prácticamente todo el camino recorrido se ha logrado desde la pequeña y la gran pantalla. Puede que sus efectos hayan sido en todos los campos, pero el punto de partida tiene que hallarse en el componente audiovisual. No obstante, lo que está claro es que un elemento positivo en uno de ellos lo será también en el otro. Son un equipo, no rivales.

 

El señor de los anillos y el primer paso

El año 2001 se presenta como uno de los claves. Por lo menos a la hora de encontrar los puntos de inflexión en cuanto a las historias de fantasía desde que yo existo en este mundo. En esta época se estrenaron dos de las películas que marcarían un antes y un después.

Si bien es cierto que la novela fue publicada en el año 1954 y que se fraguó muchos adeptos, también es verdad que durante esa época el prejuicio de la literatura fantástica como algo juvenil estaba en alza. Que únicamente logró alcanzar a aquellas personas que no tenían la mirada cargada de ideas preconcebidas.

Cincuenta y siete años después llegaría la película dirigida por Peter Jackson. Su existencia rompió barreras. Yo fui una de esas personas que fue al cine. No tenía prejuicios, pero tampoco amaba las historias de fantasía. Ver la magia que se encontraba en el mundo de La comunidad del anillo fue un punto de inflexión para mí y para el resto de jóvenes y adultos que poblábamos la saga.

Fue la puerta de muchos a estos universos. Su popularidad se hizo tal que otros tantos apostaron por leer la saga antes de esperar un par de años al siguiente lanzamiento. Poco a poco se iba caminando.

 

Harry Potter: La fantasía y una nueva generación

A nivel juvenil es fácil hallar el momento en el que nos damos cuenta de cuándo la literatura fantástica llega para quedarse. La fantasía no es algo ajeno a niños y jóvenes. Ellos son capaces de ver más allá de lo que existe físicamente. Su mirada no se ha moldeado con el aburrimiento de la madurez y en su mente circula la imaginación sin límites. Por ello no les costó ningún esfuerzo sentirse dentro de una escuela de magia y hechicería llamada Hogwarts cuando tuvieron la oportunidad de conseguirlo.

Volvemos a encontrarnos en el año 2001. Porque aunque la novela fue publicada en 1997, al igual que sucedía con El señor de los anillos, el gran impacto se logró con el estreno de la película en el cine.

Se produjo un fenómeno que pocas veces se ha visto. Se da una chispa que acompañará a una generación durante toda su vida. Adultos que fueron jóvenes y que en 2018 todavía esperan su carta, independientemente de su edad. Ellos confían en que la magia existe, quieren sentirse niños para siempre y todavía creen que van a convertirse en los magos más famosos de todos los tiempos.

Harry Potter marca un antes y un después en la literatura fantástica y en la forma en la qu era concebida en la cultura popular. Son muchos los niños que tras disfrutar de la película lanzan a por la saga literaria. Necistan saber qué más hay en ese mundo que les acaban de presentar. Para muchos sería la primera vez que leyeran, otros pelearían por hacerlo en versión original.

Medir el impacto de esta obra es muy fácil. Solo hace falta mirar las cifras de ventas, los eventos multitudinarios. O algo tan simple como todos los que nos reunimos el pasado mes de agosto en un campo de baloncesto para disfrutar juntos de una película de la saga entre gritos, abucheos y ovaciones.

Además, el dato de que el 51 % de los niños que creció leyendo a Harry Potter lo sigue haciendo hoy en día es demoledor. Pocas historias habrán conseguido este resultado.

Pero solo es literatura fantástica. Solo es una historia para niños.

 

Canción de hielo y fuego: Fantasía como fenómeno de asas

Las reticencias que todavía quedaban se comienzan a romper con la obra de George R.R. Martin. Una historia en la que la fantasía tiene un componente testimonial. Que a medida que avanzan las páginas se convierte en el epicentro de la misma.

Como en todos los casos, el punto clave se encuentra en el lanzamiento de la serie de televisión. HBO realiza una apuesta muy arriesgada. Una producción basada en la fantasía y dirigida a un público adulto. Puede fallar completamente, pero el resultado es el opuesto.

George R.R. Martin consigue romper el último eslabón que faltaba: llegar al público adulto. A esos que siempre han tenido prejuicio y que muchos daban por olvidados. Lo consigue.

Hoy en día Juego de tronos es una de las series más exitosas de la historia. Está seguida por personas que jamás se imaginaron viviendo una historia de fantasía. Es más, ha dado pie a que otras productoras se animen con obras semejantes. Como The Witcher en Netflix o la serie de El señor de los anillos en Amazon.

 

Conclusiones sobre la fantasía y los prejuicios

En general, se está avanzando hacia un buen lugar. Los prejuicios han disminuido con el paso de los años. Todavía los hay, por supuesto, pero no son, ni por asomo, los que fueron en otra época. Está de moda ser friki.

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