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Michael Ende: vida y obra | #FantasyMarch

Hablar de Michael Ende es hacerlo de literatura fantástica con mayúsculas. Han sido muchos los escritores que han esgrimido la pluma con el objetivo de rodear al lector de mundos de los que formar parte, pero muy pocos han demostrado la misma calidad literaria que el alemán. Cualquiera que se haya sumergida en una de sus obras es consciente del manto bajo el que te atrapan. Por ello hoy es protagonista de estas líneas. Bienvenidos a un nuevo episodio de #FantasyMarch.

 

Michael Ende #FantasyMarch

 

Michael Ende: vida y obra | #FantasyMarch

 

 

Michael Ende es uno de lo autores alemanes de mayor éxito del siglo XX. Para gran parte de crítica y público está considerado un escritor que orientó su producción a lectores infantiles. Sin embargo, realizar esta generalización es peligrosa ante la realidad de que también escribió para personas adultas. No obstante, es evidente que es lo primero aquello que lo catapulta a la fama literaria

 

Michael Ende: antes de la escritura

Nace el día 12 de noviembre de 1929 en Garmisch. Morirá casi sesenta y seis años después el 28 de agosto de 1995 en Filderstadt a causa de un cáncer de estómago.

Como se decía, la literatura fantástica y las obras dirigidas a niños han sido su seña de identidad durante toda su carrera. En este marco se agrupan las obras literarias que le han catapultado a la fama mundial. Sus historias se han traducido a más de cuarenta idiomas, han vendido más de veinte millones de libros y se han adaptado a tantos formatos como podáis imaginar, comenzando por el audiolibro y terminando por óperas, sin olvidar el cine y la televisión.

Es hijo del considerado único pintor surrealista de la historia, Edgar Ende. Su madre, Luisa Bartholomä era fisioterapeuta. Disfrutó de una infancia bañada del ambiente bohemio cultural en el que se movía su padre. Su juventud estuvo impregnada de una mirada crítica que llega a su máxima expresión al desertar del ejército nazi para formar parte de un movimiento antifascista.

En un determinado momento, su padre decide que es hora de trasladarse a Munich. Una decisión que marcará su vida para siempre. Es la ciudad donde viven los artistas en Alemania, por lo que sería de gran influencia en su obra, aunque él todavía no lo supiera.

 

Michael Ende y su vida literaria

El fin de la Segunda Guerra Mundial fue un punto de inflexión en su vida. Decide no quedarse quieto, no conformarse. Por ello entre 1947 y 1950 se matricula en la escuela de Otto Falckenberg, lugar donde estudia interpretación. Formación que posteriormente le llevaría a trabajar como actor.

Es en 1950 cuando publica, precisamente, su primera obra de teatro. Con el título de Ya es la hora, es una historia dedicada a la matanza de Hiroshima. Y es que, aunque se desconozca, las primeras andanzas de Michael Ente en la literatura se dan en el mundo del teatro. Uno de sus objetivos era ser dramaturgo, pese a que luego apostara por la prosa como forma de expresión.

Es precisamente en esta época, cuando se encuentra en la veintena de edad, cuando comienza su andadura en la prosa también, aunque sea a un nivel más personal. Escribe relatos y cuentos de índole infantil y juvenil.

Sin embargo, Michael Ende no podía dedicarle a las letras tanto tiempo como le gustaba. Tenía que ganarse la vida al mismo tiempo. Así, compaginaba su pasión por la escritura con trabajos como actor, guionista de espectáculos de cabaret y escritor de crítica cinematográficas en diversos medios en internet.

Todo ello le lleva a publicar su segunda obra de teatro en 1955: El feo.

 

La primera novela de Michael Ende

Su primer trabajo novelesco llega en 1960. Se convierte en todo un éxito. Se titula como Jim Botón y Lucas el Maquinista y es una historia que tardó más de dos años en concebir. Una novela fantástica que le lleva a recibir su primer galardón en las letras: el Premio Deutscher Jugendbuchpreis por ser considerado el mejor libro alemán para un público juvenil.

Comprende una historia que nos transporta hasta Lummerland. Esta es una ciudad donde la vida es muy tranquila (patrón que se repite en muchas de sus obras). Al menos hasta que llega un paquete misterioso que nadie sabe lo que contiene. En sus páginas, Michael Ende narrará la historia de una gran locomotora llamada Emma que puede viajar a través de los océanos. Está dispuesta a descubrir el misterio del gigante que vive en el desierto llamado El Fin del Mundo.

Por parte del público la obra gozó de una asombrosa acogida. Se puede considerar todo un éxito. Sin embargo, una crítica profesional centrada en el realismo como única base para construir una buena novela la criticó de sobremanera. Tanto, que el autor se hartó de su propia tierra e hizo las maletas hacia Italia, lugar donde se casaría con su primera esposa.

Contraerían matrimonio en el año 1962. Ingeborg Hoffman era una cantante con la que viviría en Roma hasta que veintitrés años después se la llevara un cáncer de pulmón.

Este mismo 1962 se publicó la segunda parte de su primer éxito: Jim Botón y los trece salvajes.

 

La consagración mundial

La década de los setenta es su época más prolífera en cuanto a escritura. Se había acostumbrado a narrar literatura fantástica para un público objetivo y juvenil y poco a poco fue dominando este hecho. Algo que se demuestra con el clásico que llegó en el año 1973.

Se trata de Momo. La historia de una niña extraña que aparece en una ciudad sin que nadie sepa quién es. Eso da igual, todos sienten que es especial y asumen como responsabilidad la tarea de cuidarla, sin darse cuenta de que en realidad es ella la que más se preocupa por cómo están. Después de todo, tiene el superpoder de dedicarte todo el tiempo que necesites y de escuchar de verdad sea o no importante lo que tengas que contarle. Ella sabe que no hay nada más importante en el mundo que las personas. Así, cuando sus amigos se vean atrapados por las mentiras de los hombres grises, los banqueros del tiempo, no dudará en salvarlos con la ayuda de Casiopea, una de las tortugas más famosas de la literatura.

Su impacto fue tal que la crítica se rindió a sus pies. Fue galardonado con el Premio de Literatura Adolescente de Alemania.

En 1979, seis años después, vería la luz su otra obra icónica: La historia interminable. Narra la historia de Sebastián Baltasar Bux, un joven que al robar un libro descubre que habla de sí mismo. Se ve absorbido por su cadencia literaria y se convierte ser en el héroe que salve a un mundo destinado al desastre.

Está considerado por muchos como la obra magna de Michael Ende. Destaca su capacidad para la creación de fantasía, coherencia de estilo y concepto, intensidad de sus símbolos y la riqueza de sus imágenes. Ha sido leída por casi todos los niños y estos afirman que en sus páginas viajan a otra realidad. Es una de esas novelas que te pueden convencer de que no hay nada más divertido en el mundo que escribir. Por ella fue galardonada por el Premio Janusz Korczak.

Llevada al cine en tres ocasiones, ninguna dejó un resultado satisfactorio a Michael Ende, aunque destaca la historia alrededor de la primera. El director realizó grandes modificaciones respecto del libro original, por lo que el autor quedó muy desilusionado. Tanto, que emprendió acciones legales para que no se pudiera publicar su nombre en la misma. Sin embargo, no logró triunfar con sus pesquisas.

 

La última etapa de su vida

En el año 1984 Michael Ende se estaba acercando al final de sus días. Todavía no había sido diagnosticado de su verdugo, pero al reloj cada vez le quedaba menos arena dentro. Hecho que no le afectó a la hora de publicar una de sus historias más interesantes y poco conocidas. Me refiero a El espejo en el espejo, un compendio de relatos surrealistas inspirados en la obra de su padre. Son historias que revelan nuevas aspiraciones a nivel intelectual del escritor.

Durante su vida no se dedicó únicamente a estas tres novelas, sino que albergó calidad literaria para regalar en forma de distintos libros. La mayoría están caracterizados por ser publicados con títulos llamativos y muy extraños. Si hay que mencionar algunos, estos serían:

  • El libro de los moniacos (1970)
  • Tragasueños (1978)
  • Jojo: historia de un saltimbanqui (1986).
  • El gogglori (1984)
  • El ponche de los deseos (1986).

En el año 1992 recibe la trágica noticia de que padece cáncer de estómago. Enfermedad que tres años después pondría fin a su vida a la edad de sesenta y cinco años. Nos dejó huérfanos de su vida y su pluma, pero nunca se le olvidaría. Su alma permanece viva a través de cada historia.

En el año 1998, como homenaje, la biblioteca de Munich inauguró el Michael Ende Museum. Un espacio donde los visitantes pueden deleitarse con las obras del autor en distintos idiomas, encontrar sus manuscritos, las pinturas de su padre y las novelas de su propia biblioteca privada.

 

La importancia de la literatura juvenil

Una de las razones que me ha llevado a seleccionar a Michael Ende para protagonizar uno de los artículos de este #FantasyMarch radica en que de los cuatro autores escogidos para esta tarea, él es el que más se proliferó en la literatura fantástica enfocada a un público juvenil. De tal manera que puedo utilizar estas páginas para agradecerle su excelso trabajo. Con su obra reivindico el papel fundamental de todos los autores que participan en este mundo creando, consolidando y fidelizando lectores para toda una vida. A más personas amantes de la literatura, más sueños pueden construirse en forma de historia.

Hace no demasiado tiempo leí a una persona que decía que lo peor que le podía suceder a una obra literaria era convertirse en otra novela juvenil intrascendente. Por favor. Nada más leer este comentario vino a mi cabeza Momo, el libro de este autor.

Se trata de una obra dirigida a un público juvenil, pero atesora una de las enseñanzas más adultas que cualquiera puede hallar en la vida. Michael Ende es un genio de las letras que se toma en serio a los niños y jóvenes. Por ello puede escribir novelas que nos digan que en el mundo vamos a tener que tomar parte en muchas responsabilidades. Que las decisiones nos van a robar parte de nuestro tiempo, pero que no podemos permitir que nos hagan olvidar qué es lo verdaderamente importante: hacer aquello que nos haga feliz y estar con las personas a las que queremos. Ellos son lo que cuenta. Nada más tiene tanta relevancia en un día.

Michael Ende lanza un mensaje al mundo. La literatura infantil y juvenil no tiene nada de lo que avergonzarse. Su etiqueta tiene solo fines comerciales porque cuando es de calidad puede ser leída por jóvenes y adultos y, cuando es mala, ninguno de los dos colectivos va a querer disfrutarlas.

Las grandes novelas de literatura juvenil son aquellas que se pueden leer con cualquier edad y en función de la que lo hagas vas a entender un mensaje u otro. Son historias en las que lo único que importa es el corazón, las sonrisas y ser feliz.

Momo no va a ser entendida igual por un niño de catorce que por un hombre de treinta y cinco. Cada uno extraerá un mensaje y ambos serán válidos y serán utilizados en contextos distintos y acordes a la edad. Sin embargo, entre los lectores no habrá diferencias. Ambas partes disfrutarán con la obra entre las manos.

Al final, escribir para niños es como hacerlo para adultos, pero todavía mejor. Porque tú, como escritor, tienes que convencerles que de todas las actividades que podrían estar realizando en dicho momento, leer es la más divertida del mundo. Porque si consigues que se lo crea, habrás creado una persona que vivirá mil vidas en solo una. El valor de la literatura le acompañará el resto de su vida.

 

Curiosidades sobre Michael Ende

Ya se ha vuelto una tradición en este #FantasyMarch dedicar la parte final de los artículos a charlar sobre una serie de curiosidades del autor protagonista. En este caso, ¿qué datos interesantes se pueden encontrar de Michael Ende?

Sus dos obras más importantes son Momo y La historia interminable. Gran parte del éxito de estas novelas radica en el uso de expresiones con doble sentido. De esta manera, el autor tenía un objetivo claro: deleitar a los niños para que encontraran situaciones divertidas y lograr que los adultos entraran en un proceso de reflexión personal.

Michael Ende no realizaba consideraciones distintas entre niños y adultos a la hora de escribir. Él no creía en la madurez como solía ser explicada. Se sentía igual de niño con diez, que con treinta o cincuenta años. Por tanto, pensaba que el resto también sería así. Que la adultez no es más que un disfraz que nos colocamos y que la verdadera faceta es la de la infancia.

Su padre fue considerado como un artista degenerado por el nazismo. Por ello su faceta de pintor surrealista tuvo que quedarse relegada durante la etapa del gobierno de Hitler. Este pudo seguir trabajando como masajista, pero lo que de verdad le movía era contar historias a través de la pintura.

Le encantaban las tortugas. No creo que esto os sorprenda si habéis leído su obra. SI os pregunto dos de los especímenes más famosos estoy seguro de que haréis referencia a Morla, de La historia interminable y a Casiopea de Momo. Sin embargo, cuando le preguntaron al escritor acerca de por qué elegía estos animales, él contestaba que no se había dado cuenta de su presencia constante en sus escritos. Así, reflexionó y llegó a la siguiente conclusión:

  • Su inutilidad. Las tortugas no hace nada. Simplemente se limitan a existir.
  • Apenas tienen necesidades a la hora de vivir.
  • Su longevidad es su rasgo más característico.
  • Le encantaba la sonrisa enigmática que se descubre al mirarlas a los ojos. Parece que sepan algo que nosotros desconocemos.
  • Su propia forma. Parecen un cráneo.

Ende en alemán significa final. Por ello muchas de las historias finalizan con un juego de palabras con su nombre. Por ejemplo Momo termina con ende y La historia interminable lo hace con por ende.

Aunque le encantaba escribir, lo que de verdad le hacía palpitar su corazón era la lectura. Michael Ende adoraba la literatura, leer y disfrutar de buenas historias. Esto lo reiteró en cada oportunidad que se encontraba la ocasión de realizarlo. Además, lo dejó patente en gran parte de sus historias. Decía que la literatura albergaba magia.

 

Michael Ende para mí

Para terminar con este artículo quiero dedicar unas pocas líneas a contar lo que la figura de Michael Ende ha significado para mí. Mi obra favorita de sus libros es Momo, a falta de leer todavía La historia interminable. La disfruté en el año 2017 y conocerla hizo que se convirtiera en uno de los libros más importantes que encontré el pasado año.

El año 2017, como ahora, era una época de mi vida en la que tenía mil y una obligaciones. Universidad, trabajo, formarse en idiomas, llevar a cabo este proyecto, el deseo de escribir, aparentar que tengo vida social… y hubo un momento en el año en el que perdí de vista qué era lo realmente importante. Por suerte, por aquella época estaba leyendo Momo y su simple lectura hizo que recordaba qué era lo que tenía que priorizar, a quién tenía que cuidar y cómo podía afrontar la vida sin que los hombres grises decidieran por mí.

Michael Ende se convirtió con sus letras en una especie de terapia y yo no puedo estarle más agradecido.

¿Vosotros qué recuerdos guardáis de él? ¿Cuál es vuestro libro favorito? ¿Qué novela le recomendaríais a todo el mundo?

Muchas gracias por estar en un nuevo artículo de #FantasyMarch. Nos vemos próximamente.

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