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Reseña de «Momo» de Michael Ende

Momo se ha convertido en una de mis novelas favoritas, sino la que más. Eso siempre es algo difícil que afirmar, pero lo que sé con seguridad es que en lo que va de año no he encontrado una historia que me haya hecho sentir tanto como la que escribió Michael Ende en el año 1972. ¿Hablamos un poco de cómo los libros pueden cambiar el mundo?

 

Momo Michael Ende

Momo de Michael Ende

Título: Momo
Autor: Michael Ende
Editorial:Alfaguara
Páginas: 329
Año de publicación: 1972
ISBN: 978-8420482767
Cómpralo: Edición Física

 

Sinopsis de Momo

Momo es una niña muy especial, posee la maravillosa cualidad de hacer sentir bien a todo aquel que la escucha. Pero la llegada de los hombres grises, que pretenden apoderarse del tiempo de las personas, va a cambiar su vida. Será la única en no dejarse engañar y con la ayuda de la tortuga Casiopea y del Maestro Hora, emprenderá una aventura fantástica contra los ladrones de tiempo.

Opinión de Momo

 

 

Momo es una de esas novelas que no se puede explicar con palabras. Para entenderla hay que leerla, pues cualquier reseña y comentario sobre ella no será capaz de atrapar todo el significado de esta pequeña historia, aunque en este artículo vamos a intentar hacerle toda la justicia de la que seamos capaces.

Momo es una chica muy extraña que apareció en una ciudad sin que nadie supiera de dónde venía. Ella no vivía en una casa como todos los demás, sino que habitaba en las ruinas de un anfiteatro.

Como os podéis imaginar, no era una chica normal. Tenía una cualidad que muy pocos en el mundo poseen: la de escuchar de verdad. Por ella la querían tanto el resto de habitantes de la ciudad. Cuando hablaban con ella se sentían siempre mejor y tenían las mejores ideas. Ella les miraba con sus grandes ojos con toda la atención del mundo y eso les hacía sentirse especiales y no hay arma más poderosa para un ser humano que la sensación de que tu sueños y metas tienen un sentido. Esto es lo que conseguía Momo.

Sin embargo, un día algo cambió en aquella ciudad. Fue sutil, casi imperceptible de no ser por la brisa fría que recorría las calles y que helaba los huesos de todos los presentes. Los amigos de Momo de pronto dejaron de acudir al anfiteatro a hablar con ella. Ya no tenían tiempo para hacerlo. Había cosas mucho más importantes y esto confundía a Momo pues, ¿qué podía haber más relevante que disfrutar con las personas a las que quieres? Pero lo que ella no sabía es que unos seres llamados Ladrones del Tiempo se habían colado en la ciudad y de la forma más sigilosa posible estaban robando las horas a todos sus amigos. Ya no tenían tiempo para perderlo siendo felices, sino que solo lo podían emplear en ser productivos.

 

Momo ha cambiado la forma en la que veo el mundo

Desde que tengo memoria he sido una persona que ha querido hacer todo lo posible. Los días tenían veinticuatro horas y yo quería aprovecharlos al máximo. De pequeño me apuntaba a todas las extraescolares posibles y a mis veinticuatro años de ahora intento ser la persona más productiva del mundo para sacar adelante proyectos que me generan una gran satisfacción personal.

Sin embargo, en los últimos meses como consecuencia de los requerimientos de mi trabajo y del último año de mi carrera universitaria sentía que si además de ello quería sacar adelante mis proyectos personales tenía que apretar los dientes y empujar y como consecuencia de ello iba corriendo a todas partes y estaba perdiendo la capacidad de disfrutar de las pequeñas cosas que los componen. Momo me ha hecho abrir los ojos.

Momo me ha enseñado que muchas veces caminando más lento avanzas más rápido, que no hay que fijarse en las calles enteras que tenemos por delante, sino únicamente en el siguiente paso que tenemos que dar para atraversarlas. Ha logrado que vuelva a disfrutar en cada instante de lo que hago y pensar únicamente en ello cuando lo estoy haciendo, algo que seguro que mis queridos perros agradecen ahora que hemos aumentado considerablemente todos los días el tiempo de paseo, a pesar de que cada día tengo menos tiempo libre.

Incluso con tantas responsabilidad me siento rico porque he aprendido a emplear mi tiempo en lo que de verdad importa.

 

Momo es una oda a la imaginación

Creo que nunca había tenido entre mis manos un libro que dijese de una forma tan clara que la imaginación es una de las capacidades más importantes que tiene el ser humano.

De pequeños es nuestra mejor arma para divertirnos. Con imaginación no tenemos límites y eso es algo que Momo no enseña mientras se lo cuenta a los niños que cada día acuden a jugar con ella porque sus padres no tienen tiempo para ellos. Podemos ser piratas en medio de tempestades, niños prisioneros en islas o los mejores arqueros con arcos y flechas que únicamente están hechos del humo de los sueños.

Y es gracias a la imaginación por lo que no paramos de aprender de Momo ni una sola página.

 

Momo y nuestro niño interno

Momo nos dice que no tenemos que olvidar a nuestro niño interno. Es esa parte de nosotros la única que nos protege de los Ladrones del Tiempo y es que solo cuando somos tan pequeños conocemos la verdad: las prioridad no puede ser nunca el trabajo, sino disfrutar del tiempo con las personas a las que queremos.

Por ello, si le dais una oportunidad a Momo, estaréis en todo momento pensando en todas las ocasiones que habéis renunciado a gastar vuestro tiempo con las personas que queréis porque habéis priorizado algo que es mucho menos importante, a pesar de que esta sociedad nos lo vista de esencial. Seréis conscientes de todas esas ocasiones que habéis dicho «es que no tengo tiempo para ello» mientras por dentro sabíais que era una mera excusa y que si fuera por vosotros os tirariais de cabeza a esa aventura.

Momo es una novela que te ayuda a guardarte de los hombres grises, que te abre los ojos, que te hace entender que en un momento has perdido a tu niño interior, pero que nunca es tarde para reencontrarte con él y volver a dejarte guiar por lo que de verdad importa.

Yo ya le he agarrado fuerte de las manos, he dejado que me vendara los ojos y ahora le dejo que él tire de mí, que me ayude a aprender a disfrutar de todo lo que hago y que, sobre todo, sepa dónde invertir el tiempo que tenemos.

 

Una novela juvenil que tiene un mensaje para los adultos

No hay duda de que Momo es una novela juvenil. Se nota en el lenguaje empleado, en el estilo de libro, en la forma en la que trata de transmitir el mensaje… pero seríamos necios si no comprendieramos que Michael Ende se estaba dirigiendo a los adultos con sus páginas.

Los jóvenes no necesitan que les enseñen a cómo utilizar el tiempo. Ellos ya lo saben. Nacemos aprendidos y nos empeñamos en olvidar todo lo que tenemos en la cabeza cuando crecemos. Por ello Momo está dirigida a nosotros, a las personas mayores, a las que hemos caído presas de las responsabilidades y quiere llegar a nosotros. Quizás lo haga porque nos atrevamos a leer Momo y seamos rápidamente conscientes de que los hombres grises han entrado en nuestra vida, o puede que sea a través de un niño pequeño que lo haya comprendido antes que nosotros y nos ayude a escapar del humo de sus cigarros.

Quién sabe, quizás ese niño que venga a liberarnos sea Momo.

 

Conclusión sobre Momo

Momo se ha convertido en uno de mis libros favoritos por la forma en la que su historia ha deshecho el nudo que tenía en mi corazón. Michael Ende trata un tema que cuarenta y cinco años después sigue siendo de actualidad. Los Ladrones del Tiempo campan a sus anchas por nuestras vidas, pero todavía estamos a tiempo de derrotarles.

A ti que estás leyendo: guárdate de los hombres grises.

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