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Roald Dahl #5: Unos cuentos distintos

¡Bienvenido a un nuevo episodio de la iniciativa Un paseo por los cuentos de Roald Dahl! Esta serie de artículos donde te quiero transportar a lo largo y ancho de la vida de uno de los escritores más importantes de todos los tiempo. Mientras navegamos por sus experiencias transformadas en literatura.

Roald Dahl sale de la Segunda Guerra Mundial

Sus narraciones se impregnaron de su vida. Por ello hoy toca iniciar el quinto episodio de esta iniciativa. Además, lo hacemos con una sonrisa en el rostro. Por fin encontramos cuentos distintos.

Unos cuentos distintos de Roald Dahl en los que olvidamos la guerra

No ha sido una queja, pero sí un comentario recurrente repetido hasta la saciedad. Si las voces hablan de Roald Dahl como uno de los mejores escritores de todos los tiempos, los lectores aguardan, cuando menos, una variedad de temáticas a la altura de las habladurías. Sin embargo, hasta este momento todas las historias que había presentado el compendio en el que se basa esta iniciativa, que están ordenados cronológicamente por publicación, se habían basado en la Segunda Guerra Mundial.

Y es cierto que fue un acontecimiento que le dejó marcado. Las secuelas sobre Roald Dahl tuvieron efectos físicos y psicológicos de los que no pudo sanarse con facilidad. Su día a día siempre supuso mucho para sus historias, por ello es normal que la primera línea de su concepción literaria estuviera dedicado a este acontecimiento. Además, hay que recordar que cuando él decide que ya es hora de empezar a escribir de una manera profesional es, precisamente, a la vuelta de este conflicto.

Por suerte, en estas cinco historias el tema parece haberse evaporado. Los cuentos de los que hoy te quiero hablar son:

  • Nunc Dimittis.
  • Tatuaje.
  • Hombre del sur.
  • Soldado.
  • La máquina del sonido.

Toca analizarlos uno a uno. Hay algún spoiler, pero es que es imposible hablar de historias cortas sin entrar en detalles.

Nunc Dimittis

Se trata de un relato muy particular. Uno de los cuentos de Roald Dahl que más me ha sorprendido por la maldad con la que ha vestido a su personaje principal. Hasta este momento solo teníamos personas obligadas por las circunstancias y, de pronto, un cambio radical en el planteamiento.

Roald Dahl va a narrar en este cuento una historia sobre la perversión masculina a causa de los celos. Habla de una persona que está tratando de cortejar a una mujer, pero que, mientras trata de conseguirlo, llega a sus oídos la información de que ella no quiere seguirle el juego, de que le agota su verborrea y de que solo se encuentra a su vera por el interés que le suscita su posición y las puertas que puede abrirle. Al menos eso es lo que le ha dicho la mejor amiga del protagonista.

Narrado desde el punto de vista del personaje principal, el inicio de la historia prende de un hilo de conversación que este tiene con nosotros, los lectores. Nos confiesa que ha hecho algo malvado que le ha aislado de la sociedad. Que se arrepiente, pero que era necesario. Aun así, lo categoriza de atrocidad, pero está dispuesto a contárnoslo para aligerar el peso que tiene sobre su alma.

Veremos a su mente carburar. Seremos conscientes de su proceso de perder la cabeza. Esta información ha perturbado su manera de razonar y se pondrá en contacto con un artista vanguardista para hilvanar los detalles de su ventaja. Este pinta a las mujeres sin ropa y encuentra en un trato conjunto una oportunidad.

El protagonista se las ingeniará para que llegue hasta sus manos un cuadro de la susodicha desnuda. En una cena de gala destapará sus vergüenzas frente a toda la sociedad, sin ser consciente de que dicho paso en falso ha sido su propia condena, que ha socavado su posición para siempre y que ya nadie querrá saber nada más sobre él.

Sin embargo, el relato no terminará aquí, sino que Roald Dahl, en este alegato sobre la maldad humana, será capaz de brindarnos un último rayo de esperanza final. En un momento en el que todo el mundo le dé la espalda, la única persona que le concederá su perdón sera la susodicha. Esto nos llevará a preguntarnos si aquella información que recibió era verdad o estaban tratando de manipularle.

Tatuaje

Este cuento de Roald Dahl plantea una de las visiones del mundo del arte más perturbadoras que he tenido el placer de encontrar. Y digo placer porque, de verdad, ha sido una auténtica delicia pasearme por esta historia a través de sus letras.

Nos narra la historia de dos amigos. Uno es artista, el otro, un apasionado del arte. Cuando sus caminos se crucen y se mezcle con el alcohol, explotará la inocencia e impertinencia de la juventud, aquella con la que crean que en algún momento tendrán suficiente talento y poder cambiar el mundo. Todavía no son nadie, pero están convencidos de que lo serán.

La juventud es inconsciente. Un momento en el que no sabemos qué es lo que estamos haciendo. Solo importa el ahora y el futuro es un ente abstracto que ni siquiera nos planteamos alcanzar.

Así, tras una de esas borracheras astronómicas en las que a veces caemos cuando no miramos más allá del día a día y la veintena es la edad que resuena en nuestros oídos, la parte artista de la relación le propone a su amigo emplear su espalda como lienzo y pintar, a modo de tatuaje, un cuadro que acaba de llegarle a la mente por inspiración. La duda no será suficiente buena consejera y acabará aceptando la propuesta de su compañero. Quedará marcado para siempre con su arte en la espada, un recuerdo que permanecerá imperturbable cuando separen sus caminos y la vida les lleve a cada cual por una contingencia diferente.

Volverán a encontrarse, de una determinada manera, cuando sea el arte quien actúe de guía. En una galería el viejo amigo del artista verá expuesto uno de sus cuadros y sentirá la llamada y el peso de la nostalgia sobre su hombro. Además, el experto que dirija el tinglado tendrá en su mano una petición de compra de todo material que haya surgido de su pluma.

Tras una charla y muestra de su espalda, el experto ofrecerá comprarle la piel. Todo esto despertará un amasijo de dudas entre un protagonista que quiere entender que el hecho de donarle su espalda acabaría con su vida, algo que afirma el demandante. Sin embargo, llegan a un trato. A cambio de ella cuando muera, él le ofrece una vida a todo lujo en uno de los hoteles que posee en la costa.

No sabemos qué es lo que llega a ocurrir. Simplemente tenemos el extraordinario manejo de la palabra de un autor como Roald Dahl. Utiliza las frases de manera sintética para explicarnos que no existe ningún hotel a nombre del demandante, que la piel ahora cuelga en su galería y que nadie volvió a tener noticias de esta persona.

Hombre del sur

Todos los cuentos de esta ocasión son inquietantes, pero este lo es todavía un poquito más. Se trata de uno que relata la extravagancia de la situación en la que se encuentran dos personas que llegan a una apuesta en unas circunstancias realmente extrañas.

Se trata de un relato de corta extensión, aunque, ya sabéis lo que dicen: lo bueno, si breve, dos veces bueno. Y es que Roald Dahl, con ese manejo extraordinario de las palabras, no requiere de verborrea cansina para dejar patente los pilares de sus historias, sino que le vale ser escueto y escoger adecuadamente.

El trato es el siguiente. Si el protagonista consigue encender diez veces consecutivas, sin fallo, la llama de su mechero, se quedará con un coche. En caso contrario, él le cortará el dedo meñique.

Esto que, a todas luces, ya es de por sí oscuro y tenebroso, anochece todavía un poco más gracias al giro inesperado con el que nos sorprende en el final y que, sinceramente, yo prefiero no definir con mis palabras por no llegar a la altura de su talento.

Atención a todos los detalles, porque en historias como esta es donde radica el verdadero misterio.

Soldado

Es el cuento de Roald Dahl que menos he comprendido hasta este momento, pero no por ello lo he disfrutado menos. Estamos recorriendo su vida a partir de sus narraciones y algo muy oscuro le debió de suceder para inspirarse y crear esta historia.

Nos narra el momento extraño de un soldado que ha perdido la capacidad de sentir dolor. Si bien volvemos a estar rodeados por el ambiente bélico, no se nos menciona en ningún momento conflicto alguno. Tan solo es una excusa para comenzar con los hechos. Circunstancia que termina en una especie de situación agresiva entre dos personas que no sabemos si son quiénes pensamos que son.

Sinceramente, no he llegado a entender qué es lo que quería transmitir Roald Dahl con este cuento. Si bien es cierto que en la mayoría de sus historias queda más o menos patente el mensaje que se plantea dar, en este caso, cuando vi el punto y final, me quedé frío al no comprender la realidad de lo que me quería transmitir.

Sin que esto sea menester para considerarlo mejor o peor, la realidad es que esa sensación de incertidumbre y oscuridad me la ha transmitido perfectamente el escritor con su historia.

Merece la pena echarle un vistazo.

La máquina del sonido

En este cuento puedes apreciar la evolución como escritor que Roald Dahl presenta. Ya no se trata simplemente de circunstancias propias basadas en el dolor y las preguntas trasladadas en forma de relato, sino que el autor comienza a jugar con el sentido de la humanidad.

Nos presenta el caso de un doctor que trata de captar sonidos que el oído humano no es capaz de comprender. Se centra en desarrollar una tecnología para lograr alcanzar su objetivo. Acaba tan obsesionado con su trabajo que, cuando afirme haber llegado a la meta, no sabremos si lo ha conseguido de manera real o es solo su cabeza la que está soplando el viento de la imaginación y la locura.

Solo él atisbará lo que afirma escuchar. Pero claro, solo él ha desarrollado la tecnología a su medida. Por tanto, ¿es un loco, un adelantado a su tiempo o una mezcla de todo ello en un mismo cuerpo?

Se plantea un dilema distinto, a la par que se nos muestra la intención constante del ser humano de ser un poco mejor cada vez, de superar sus límites y sus barreras, que fue algo que a él le obsesionó desde joven ante la tesitura de convertirse en piloto y llegar donde nadie más había llegado antes.

Estos son los cinco cuentos que componen este episodio sobre la literatura de Roald Dahl y sus historias cortas. La verdad es que en esta ocasión sí que me ha gustado mucho realizar este artículo, aunque sea mera consecuencia de haber cambiado la temática que ha rodeado a la mayoría de las historias. Por fin nos hemos alejado de la Segunda Guerra Mundial y hemos alcanzado una temática distinta.

 

Si todavía no has leído el resto de los artículos, te animo a que lo hagas. Te dejo por aquí la lista donde puedes encontrar todas estas historias. Te invito a que lo veas, porque está mereciendo mucho la pena conocer la vida de Roald Dahl.

¿Has encontrado en este alguno de los cuentos que más te guste? ¿Cuál es tu favorito?

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