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Sobre mí

¿Quién es Carmelo Beltrán?

¡Hola! Me llamo Carmelo Beltrán y llevo dando la tabarra desde el año 1994. Por suerte, cuando no era más que un crío internet todavía no existía, pues a saber qué hubiera hecho si se hubiera encontrado al alcance de mi mano. Lo único que puedo asegurarte es que, desde que lo conozco, me he enamorado de él y de las posibilidades que ofrece. Sobre todo para contar historias.

Y es que, si hay algo que me ha enamorado en esta vida —aparte del pan— son las historias. Contarlas, disfrutarlas y vivirlas. No tengo ningún recuerdo de mi vida en el que no estuviera apasionado con una de ellas, independientemente del formato.

Durante mi infancia el protagonista fue la plataforma del videojuego, posteriormente me enganché a las series de televisión como si no hubiera mañana y, finalmente, tomó el testigo la literatura, que ha sido la que ha conseguido arañar una parte de mi corazón.

Desde entonces se han ido encadenando una serie de puntos que me han llevado hasta aquí. Y si tú me estás leyendo, entonces creo que he hecho bien.

Cómo comencé a leer

Tardé dieciséis años en comenzar a leer por placer. La vida de alguien nacido en los noventa tiene muchos estímulos y la literatura que trataban de hacerme querer en el instituto a golpe de lectura obligatoria no daba más resultado que odiarla cada día un poco más.

Fui lector tardío, a diferencia de la mayoría que pueblan el mundo de la escritura y la literatura. Mientras ellos recuerdan con nostalgia una infancia rodeada de lectura, yo tuve que aguardar hasta caer enfermo en la adolescencia para encontrar la magia que guardaban. Que era mucha. Así, cuando tuve que pasar más de nueve meses en la cama y comencé a odiar todo lo que me gustaba hasta ese momento, le di la oportunidad a un libro y descubrí en su interior un mundo totalmente nuevo. Un mundo al que yo quería pertenecer.

La literatura me salvó. Yo estaba angustiado, sin ganas de vivir, con muy pocas energías para mirar hacia delante, pero los libros me encontraron y me dijeron que siempre habría un mundo al que podría regresar.

Al recuperarme todo cambió. Me di cuenta de que a mi alrededor apenas había gente con la que poder compartir mi pasión. Ya ni siquiera hablemos de hacerlo al nivel que yo necesitaba. Así que fue el punto de inflexión que me llevó a abrirme un blog que derivaría en todo lo que hoy tengo entre manos. Así que si hoy volviera atrás y tuviera la oportunidad de evitar caer enfermo, no lo haría bajo ningún concepto. Es probable que esos meses en cama marcaran mi futuro como nada lo había hecho hasta entonces.

Mis proyectos literarios

Los proyectos en el mundo de la literatura surgieron de manera natural. Poco a poco y sin ningún tipo de presión, como el río que sabe que tiene que terminar desembocando en el mar para cerrar el ciclo.

El primer paso fue un blog llamado El Rincón de la Páginas. Fue el principio de todo y ha llevado a lo que hoy tenemos entre las manos. Se trata de una marca que me acompañó durante muchísimos años y que un día tuve que virar en mi propio nombre pues ya no representaba lo que quería hacer con mi presencia en internet. Al final, estar presente en tantos proyectos, en tantos programas o en tantos tejemanejes hacía que denominar la base de todo de una manera que no fuera con mi nombre parecía errónea. Y así, en 2018 se dio el último paso para transformarlo.

También formé parte de una comunidad literaria llamada Bloggerizados. Es una de mis etapas blogger más bonitas. La recuerdo con muchísimo cariño. Un conjunto de jóvenes que no teníamos absolutamente ni idea de nada nos juntamos con un único objetivo: promover nuestro amor por la literatura. Duró varios años y finalmente cada uno escogió su propio camino, pero es reconfortante pensar que más o menos todos hemos acabado vinculados al mundo de la literatura.

Booktube llegaría en el año 2016 y sigo pensando que ha sido la decisión más importante que he tomado en este espacio. El salto de las teclas a la cámara da vértigo, pero las recompensas son evidentes. Habría muchos motivos para destacar, pero el factor humano es el más importante. La cantidad de personas, equipos e incluso familia que haces es inmensa. Todo surgió debido a que el trabajo que yo tenía por aquel entonces me puso un día a editar vídeos y si lo podía hacer para clientes, también lo podría hacer para mí mismo. Y así fue.

Un paso reciente sido el del podcasting. Se trata de un formato que me había llamado la atención desde que tengo memoria y el hecho de que 2018 comenzara con la posibilidad de dar el salto fue mi gratificante. En la actualidad dirijo dos de ellos: la Taberna Literaria, BooksOnAir y la Cafetería. Además, colaboro en otro sobre escritura: 30 teclas por hora. Cada uno de ellos es especial, distinto y aporta valor a su modo. Os recomiendo conocerlos.

El último reto al que ahora me enfrento es el de participar en proyectos más grandes que no gestiono yo. En este sentido, formo parte de Cultubers, un proyecto de CMMPlay, la televisión pública de Castilla-La Mancha.

Cómo comencé a escribir

La respuesta a esta pregunta no tiene una solución fácil. Escribo desde que tengo memoria, aunque fuera de una manera radicalmente diferente a la que utilizo ahora.

Mi vida no ha sido fácil en casa. Nunca he tenido una familia de ensueño. Tampoco la posibilidad de encontrar a un confidente familiar con el que desahogarme sin que tuviera consecuencias.

Escribir fue una salida. Un lugar donde escapar de gritos. Un espacio en el que los golpes no existían. Escribir conseguía hacerme libre. Desprenderme de las lágrimas con una razón. Por ello, cuando las luces se apagaban y los gritos ascendían, yo me refugiaba con una pequeña linterna en un cuaderno que llenaba de letras. Me sentía seguro allí.

Todo lo relacionado con escribir ficción llegó más tarde, aunque esté relacionado con el punto anterior. En un determinado momento dejé de reflejar mis miedos como tal cuando tenía que acudir al cuaderno y comencé a escribirlos dándole otras formas que únicamente existían en mi mente. Utilizaba la escritura y la narrativa como forma de encontrarme y comprenderme y así, lo que en un principio no eran más que emociones, acabaron convirtiéndose en relatos.

Desde entonces no he parado. Hay una amiga que puede dar fe de ello, que ha recibido más historias de mí que invitaciones a tomar algo en cualquier bar cercano a nuestras casas.

Todo fue natural, orgánico. Cada día la escritura tenía un poco más de importancia y conforme se buceaba en este mundo literario te convences de que le quieres dar una mayor prioridad. Un día te descubres escribiendo una novela de verdad (no con a modo de pequeños momentos en los que quieres simplemente avanzar, sino con la disciplina que merece) y, sin quererlo ni beberlo, todos los días a las cinco de la mañana te encuentras delante de un papel en blanco.

Yo, como escritor, soy esa persona que desafía al sueño con café cada mañana para enfrentarse a sus miedos y construir historias con ellos.

Vida profesional anexa

Decía Steve Jobs que solo es posible unir los puntos mirando hacia el pasado. Tenía toda la razón, aunque no ha sido hasta hace poco tiempo que he sido consciente de la verdad que guardaban sus palabras.

Comencé mi vida universitaria formándome en Derecho y Administración y Dirección de Empresas. Una labor que nunca he desempeñado a nivel profesional, pero que me ha permitido hallar una forma de pensamiento y raciocinio de la que estoy muy orgulloso. Además, que sin el tedio que me provocaron la mayoría de sus asignaturas —aunque ahora las recuerde con cariño—, nunca habría empezado a hilvanar mi camino.

De esta manera, gracias a lo poco motivado que me encontraba en la universidad, decidí tomarme más en serio el mundo del blogging literario. Necesitaba algo que me motivara cada día y lo encontré en este lugar. Ello me permitió conocer la labor de corrector de textos —tanto ortotipográfico como de estilo— y desempeñar esta labor profesional después de formarme.

La vida me llevó a muchas colaboraciones con editoriales y, en un evento, tuve la oportunidad de acceder a una beca como profesional del marketing y de la comunicación en una de ellas. El que sería mi primer paso en el sector al que estoy dedicando mi vida. Desde entonces, todos los trabajos que he logrado a lo largo de mi vida han sido siempre consecuencia de mi labor en internet y nunca de mis estudios universitarios. Creo que puede invitar a una profunda reflexión.

Hoy en día me dedico en exclusiva al mundo del copywriting. Esta profesión me permite aunar mis tres pasiones: la escritura, el amor por la lengua y la necesidad de comunicar. Soy muy feliz con ello.

Respecto a todo esto, pronto te desvelaré algunas sorpresas.

Esto es todo lo que tienes que saber sobre quién he sido, pero, ante todo, quién soy y quién quiero llegar a ser. Así que si te quieres poner en contacto conmigo, te invito a hacerlo en el formulario de contacto, a través de cualquiera de mis redes sociales y, también, en los comentarios de este artículo.

Comments

  • Jacqueline

    diciembre 10, 2018 at 6:38 pm

    Hola carmelo me gusta leer y quisiera comprar el kinder basico creo q es el mejor para mi pues no tengo mucho tiempo para leer solo en algunos ratos libres pero me asalta la duda ?
    Puedo con el básico leer un libro fuera de mi casa disculpa mi ignorancia llegue tarde a la tecnología me gustan los libros de papel pero son caros
    Listo ya te pregunte
    Jacqueline

  • Carmelo

    enero 18, 2019 at 3:48 pm

    Buenos días 🙂

    Puedes leer con ese dispositivo en cualquier lugar y sin ningún problema. Yo creo que te va a encantar la compra.

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