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Subgéneros en la literatura fantástica | #FantasyMarch

Solemos hablar de literatura fantástica como si esta fuera una etiqueta que envolviera todo lo que se esconde en este género. Hablamos de fantasía y pensamos en su vertiente épica, por ser la más habitual, y dejamos de lado toda la magia que impregna las letras del resto de obras literarias. Por ello en este vídeo vamos a hablar de subgéneros en la literatura fantástica. Bienvenidos a #FantasyMarch.

 

Subgéneros en la literatura fantástica #Fantasymarch

 

Subgéneros en la literatura fantástica | #FantasyMarch

 

 

Te tengo que admitir un detalle. Yo soy de esas personas que se pierde muy fácilmente entre todas las etiquetas que colocamos sobre la literatura. Es más, en relación a las de la literatura juvenil ya me he rendido. Jamás voy a ser capaz de comprender qué es lo que significa cada una de ellas. Sin embargo, respecto de los subgéneros en la literatura fantástica me niego a hacerlo. Al final es uno de mis géneros favoritos. Por no decir que es el que más me ha acompañado en la vida. Quiero saber un poco más. Tener algo más de dominio.

Eso sí. Es mi deber avisarte de que esta clasificación no surge de mí. Faltaría más. He realizado una fuerte investigación en internet con el objeto de brindaros la mejor información posible sobre los subgéneros en la literatura fantástica. Antes de este vídeo yo solo distinguía entre fantasía épica y lo que no es tal. Así que vamos allá, que toca aprender.

Porque la verdad es que en la actualidad, dependiendo de a quién le preguntes, se pueden identificar siete u ocho subgéneros en la literatura fantástica.

 

¿Son importantes los subgéneros en la literatura fantástica?

Hasta la realización de este artículo yo siempre les había brindado un único sentido comercial. Sin embargo, como seres humanos que somos todos, necesitamos las etiquetas para comprender lo que tenemos adelante. Para mirar y poder identificar. Si nos limitamos a llamar a todo literatura fantástica el resultado final será una clara indiferenciación.

El hecho de ponerle nombre a cualquier cosa la dota de realismo. La convierte en tangible. Por tanto, merece la pena.

 

Los subgéneros en la literatura fantástica

Ya no hay más dilación. Toca analizar los ocho subgéneros en los que se divide en la actualidad la literatura fantástica.

 

Fantasía épica o alta fantasía

La fantasía épica o alta fantasía necesita poca presentación. Seguramente sea el subgénero en la literatura fantástica en el que todos pensamos de base al hablar de esta. Muchos llegarán a esgrimi que se trata de su propio símbolo.

La fantasía épica se caracteriza por ser historias en las que existe un mundo bien definido, magia conocida, distintas razas y por estar situadas en un contexto medieval europeo en su mayoría.

Dicen que nunca hay que juzgar un libro por su portada, pero la fantasía épica se puede atisbar contemplando libros grandes, con mapas normalmente extensos y detalladas.

La forma más habitual de preparar su trama es mediante la batalla entre el bien y el mal. La construcción de la narración se consigue a partir de este punto. En ella un protagonista, que normalmente será ajeno a la realidad de este conflicto, se verá forzado al inicio de un viaje del héroe para tratar de cambiar el oscuro porvenir del mundo. Es una existencia en la que los personajes buenos están amenazados por el señor oscuro. El cual personifica el mal en sí mismo.

Los expertos en literatura señalan la importancia de afirmar la existencia de grandeza en el mundo. Hecho que se representa a partir de unos personajes que pertenecen a linajes nobles. Son los mejores de cada raza. Lo mejor de cada una se reúne en una compañía para hacer frente al mal.

Además, en estas historias no es raro encontrar las inclusiones de dioses, magos y muchas profecías.

El ejemplo más claro de todos es El señor de los anillos de J.R.R. Tolkien.

 

Baja fantasía

Se define en contraposición al anterior. No son demasiados distintos, sus diferencias se encuentran en el concepto del mal y el bien. En este caso no tienen el componente de pureza que impregnaba los anteriores. No. Suelen estar protagonizadas por antihéroes rechazados por la sociedad. Estos alternan entre actos que hacen mejor el mundo al que pertenecen y otros que desemboca en catástrofes. Por su parte, los personajes malvados no buscan realizar el mal total, sino acceder a sus propios intereses. Suelen estar definidos por personajes corruptos que buscan su propio fin. Ni los buenos ni los malos se guían por ideales.

En este contexto, la trama no tendrá consecuencias tal elevadas como en la fantasía épica. Son las propias circunstancias de los antihéroes protagonistas las que están en juego. De esa misma manera, y como instrumento equiparador, los enemigos no cuentan con tanto poder. Sus motivaciones no son demasiado lúgubres.

Según los expertos, son mundos en los que predominan los seres humanos. La existencia de otras razas suele caracterizarse por la existencia de racismo frente a ellas. Sí, hay profecías, pero habitualmente son mal interpretadas. La magia es un bien escaso y suele llevar a la corrupción a quien la posee.

Destacaría como ejemplo Canción de hielo y fuego de George R.R. Martin.

 

Fantasía heroica

Es una de las formas más habituales de creación de literatura fantástica. Su esquema habitual es que la magia y la espada se van a tener que enfrentar. No hay ninguna posibilidad de evitarlo.

Aunque se trate de estereotipos, el personaje principal se define como fuerte, portador de una gran espada y con el objetivo de vencer a todo mal. Los personajes femeninos no escapan de clichés arcaicos: sexualizados y con una fuerza y misiones similar.

El héroe es una especie de transeúnte alrededor del mundo y la historia le va a acompañar en su aventura. Todo gira a su alrededor. Se trata de un viaje de héroe de manual. Este se compone de la superación de una serie de pruebas. La acción no frena. Se cuentan las hazañas del protagonistas al cumplir sus objetivos. Le va el rollo pulp.

Puede existir magia, pero esta no recae en el protagonista. Forma parte de las habilidades de otra persona. Además, se considera un bien escaso y peligrosa.

Un ejemplo es La compañía negra de Glen Cook.

 

Fantasía oscura

Está considerada como uno de los subgéneros en la literatura fantástica en el que se produce una mayor aproximación al género del terror. Compuesto por mundos oscuros y siniestros, los finales felices no están asegurados. Vas a pasarlo mal en un ambiente caracterizado por la existencia de sangre, tripas, orina…

En la fantasía oscura la mayor parte de los personajes cuentan con ambiciones malvadas. Las buenas personas siempre son arrinconados por gente más perversa. La magia existe y se utiliza únicamente con fines malvados. Es normal que este poder corrompa a todo aquel que lo utiliza. Ya que, claro, esta surge del susurro demoníaco de la oscuridad que aboga por arrebatar la cordura.

En este sentido, la existencia de dioses no es extraña. Sin embargo, su presencia es peligrosa. Ya sean buenos o malvados, van a disfrutar del sufrimiento de los mortales. La preocupación no se halla entre su capacidad.

El ejemplo más claro es Los mitos de Cthulhu de H.P. Lovecraft

 

Ciencia ficción fantástica

En este apartado se quiebra la fina línea entre la ciencia ficción y la literatura fantástica. No nos encontramos ante la primera porque no es literatura de anticipación, pero sí que cuenta con elementos ambientales de este género como las naves espaciales, la existencia de un mundo lejano o el avance tecnológico.

En este sentido, lo más habitual es que la magia tome una perspectiva tecnológica. Los artilugios de este mundo podrán tener explicación científica, pero conviven con elementos de fantasía. Es más, es muy normal que la fuente de energía que se emplee dependa de la magia y que el conflicto nazca precisamente de este punto.

En sí se trata de un subgénero en la literatura fantástica muy flexible. Puede no respetar ninguna ley natural o basarse en las propias. Su historia está compuesta por profecías, magia y un enemigo común.

En sí, se trata de historias distintas. Se abandona el espectro y estereotipo de la fantasía medieval y nos introducimos en un mundo lleno de elementos futuristas. Aun así, la magia tiene un predominio por encima de la ciencia ficción. Porque, aunque existan, la trama no se molesta en explicar los avances tecnológicos o el nuevo mundo. Lo importante es el conflicto, normalmente la lucha contra un orden establecido.

Solo tú puedes salvar a la humanidad de Terry Pratchett es una gran apuesta.

 

Fantasía histórica

Se trata de uno de los subgéneros en la literatura fantástica más fácil de explicar y de entender. La acción se encuentra situada en momentos históricos o en el contexto de una civilización de la antigüedad. A ellos se les va a añadir una licencia en forma de elemento fantástica, mágico, que implica que la historia se construya a su alrededor.

Se suele realizar de dos maneras. La primera es la explícita. Esta consiste en dotar a los grandes personajes de la historia de poderes mágicos: Hitler, Napoleón, Julio César… En la otra cara de la moneda existe la opción de contar la verdadera versión. Esto es, un hecho histórico que por culpa de la censura o una conspiración no nos ha llegado como era en realidad, y este estaba impregnado de un elemento de fantasía.

Entrevista con el vampiro de Anne Rice es el ejemplo de más sobrenombre.

 

Realismo mágico

Es el subgénero de la literatura fantástica que se caracteriza por estar desarrollado en el mundo real. Normalmente se da en grandes ciudades. En ellos los personajes pueden pasar desapercibidos. Aunque tampoco son extraños los lugares perdidos de la mano de dios.

En este tipo de historias lo mágico está desmitificado o, por otro lado, la realidad adquiere este componente de mito. Esto implica que los elementos sobrenaturales se van a presentar como ordinarios en el mundo real.

Ocurre precisamente en este, en la realidad. Es habitual que se dé en un entorno contemporáneo.

Lo más habitual es que los personajes de las historias tengan una vida normal. Estos cuentan con sus conflictos habituales. No obstante, llegará un elemento de fantasía, fuera de lo común, que rompa esta tranquilidad. Se dará a partir de que el personaje desarrolle poderes o encuentre algún elemento mágico.

Destaca como ejemplo Cien años de soledad de Gabriel García Márquez.

 

Fantasía urbana

El último de los subgéneros en la literatura fantástica es el de la fantasía urbana. Este tipo de fantasía suele representar el lado más oscuro de las urbes. Compuestas por demonios, vampiros y otro tipo de seres que suelen habitar en los suburbios de manera paralela a las personas normales.

Su elemento diferenciador es su cercanía y contemporaneidad. Por ello para el lector no es complicado sentirse dentro de ella. Al fin y al cabo, es su propio mundo.

Uno de los ejemplos que ahora está en boca de todos es American Gods de Neil Gaiman.

 

Estos son los ocho subgéneros en la literatura fantástica. Por lo menos los que son identificados con carácter más habitual. Me ha parecido interesante dedicar uno de los artículos de este #FantasyMarch a este hecho. Seguro que muchos de vosotros, como yo, estáis perdidos con tanto nombre y etiqueta y esto os puede ayudar. Espero que así sea.

No os olvidéis de dejar en los comentarios vuestras aportaciones. Estoy deseando aprender más. ¡Seguimos con #FantasyMarch!

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