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Terror | Historia de un género literario | Especial Halloween

¡Bienvenido al especial de Halloween del año 2018! Ha pasado mucho tiempo desde que disfrutamos de contenido de esta fiesta tan especial. A los dos artículos previos en los que he querido charlar contigo sobre literatura de terror, hoy toca que aterrice en este espacio la gota que colme el vaso.

La historia del terror en la literatura

Por ello, hoy quiero repasar contigo la historia, características y las diferentes etapas que ha tenido el género de terror. Es un artículo complejo, exhaustivo y que espero tratar con el suficiente conocimiento de causa, calma y cariño, como uno de los tipos de novela más importantes de la literatura se merece. De esta manera, esperemos que el castañeo de los dientes sea nuestra banda sonora y que salgas de esta lectura con muchas ganas de adentrarte en lo que supone.

Qué es el terror

Antes de abalanzarse en una explicación acerca del género de terror, es mucho más importante comprender el qué significa la palabra en sí.

El terror es un sentimiento de miedo o fobia que se ha llevado a su máxima escala. De esta manera, si se entiende que lo segundo es un sistema que busca la supervivencia de la persona, se puede entender el terror como aquella sensación que acude cuando el miedo ha superado los controles del cerebro y ya no se puede pensar de ninguna manera racional.

De esta manera, el género de terror en la ficción se considera ese que tiene como objetivo provocar una sensación de miedo extremo en el lector o en el espectador a partir de la historia que se está consumiendo.

La novela de terror

Una vez que las primeras piezas se han colocado sobre la mesa, toca hablar sobre la novela de terror.

Como ya te he adelantado en el apartado anterior, la principal característica de la novela de terror es el cultivo del miedo y de sus emociones. Por tanto, tiene que ser esta la meta que se plantea el escritor cuando decide trabajar en una obra de este género.

Uno de los primeros detalles que tenemos que tener en cuenta es que esta novela está representada por la clásica narrativa proveniente de la cultura anglosajona. Por ello, se caracteriza por cultivar tramas, personajes y escenarios propios conformados por figuras sobrenaturales, aunque como veremos posteriormente, a medida que pasan los años, comienza a tomar prestados elementos de la ciencia ficción y la fantasía. De hecho, la combinación con el primero de los géneros da lugar a la ficción especulativa.

Eso sí, en sus inicios, la manera que tenía el escritor de incluir el elemento del terror, consistía en añadir el resorte de un elemento maligno sobrenatural que alterara de alguna manera la rutina diaria de los personajes, cuyas vidas eran ordinarias. Eso sí, hoy en día esto se considera una manera desprovista de valor por considerarse conservadora.

La novela gótica

Hablar de la novela de terror implica hacer referencia a la novela gótica de una manera inexcusable. Esta, de una forma u otra, está subsumida en la primera, por lo que siempre es menester señalarla.

La novela gótica surge con El castillo de Otranto, una obra publicada en 1765 por Horace Walpole y que marca el inicio de una tendencia que se mantuvo hasta el año 1815, cuando Melmoth: el errabundo marca la última historia que se puede enmarcar dentro de estas características literarias.

Para entender la novela gótica hay que retrotraerse hasta su origen. El movimiento gótico en el arte surge en Inglaterra a finales del siglo XVIII. En su vertiente literaria, hay que destacar que la mayoría de las historias transcurren en escenarios conformados por castillos y monasterios medievales. En sí, lo gótico surge como reacción al racionalismo.

De esta manera, se puede decir que se trató de una expresión emocional, estética y filosófica que se contraponía a la Ilustración. Quería demostrar que el miedo también podía ser sublime y que de sus ensoñaciones podrían derivarse sensaciones que mereciera la pena considerar arte.

Las características de la novela gótica

Como en todo movimiento literario, existen expertos que han señalado una serie de patrones comunes. En este caso, me voy a basar en las de César Fuentes Rodríguez para señalar las pautas de la novela gótica:

  • La acción se desarrolla en un castillo viejo o en un monasterio. En ellos es importantes su estilo arquitectónico, ya que son datos que permiten enriquecer la trama.
  • El ambiente está cargado de misterio y de suspense. Por ello, el autor crea un marco o un escenario, muchas veces sobrenatural, que es capaz de suscitar el misterio y el terror por sí mismo.
  • Acostumbran a repetirse profecías ancestrales. Maldiciones sobre propiedades o habitantes, presentes o remotos.
  • Los personajes desarrollan emociones desbocadas. Están sujetos a pasiones desenfrenadas y a agitaciones de ánimo tales como depresiones profundas, angustias, caos, celos, amores enfermizos…
  • Falacia patética. Las emociones de los protagonistas intervienen en la apariencia de las cosas o también, en el clima que rodea una escena puede definir el estado de ánimo de los personajes.

La literatura de terror moderna

Toca continuar con la evolución mostrada la literatura cuyo objetivo radica en jugar con el miedo del lector. Una vez lla literatura gótica llega a su fin aparece lo que se conoce como la de terror moderna. El siglo XIX alcanzaba la palestra y dos grandes exponentes del mundo de la literatura marcaban la pauta: Edgar Allan Poe y Joseph Sheridan Le Fanu cambiaron el sino de la literatura. Para ello, la llenaron de un factor psicológico que nunca antes había estado presente.

Fueron los maestros del cuento del terror. Definido como cualquier composición literaria breve cuyo principal objetivo es el de provocar el escalofrío, la inquietud o el desasosiego del lector.

No me quiero expandir demasiado en la figura de Edgar Allan Poe. Si quieres conocer más acerca de su papel en la literatura, te invito a que mires el especial sobre él que se publicó en el mes de noviembre en el canal.

El género del horror

El horror, necesariamente, tiene que provocar miedo en el espectador. Sin embargo, una de las principales cuestiones a las que hay que enfrentarse es a la realidad de distinguirlo del género del terror per se.

Para ello, muchos expertos literarios afirman que, mientras el horror provoca sensaciones físicas, el segundo está conformado por las ideas y especulaciones que surgen en la audiencia o en la persona que lo experimenta en la novela.

Lewis Carroll distingue entre estos géneros tomando en consideración la presencia del monstruo. Para él, el horror siempre la incluye. Esta trasgrede de una determinada manera las reglas o las convenciones del mundo en el que es situado. En su visión, el terror no requiere de monstruo, ya que puede ser el ser humano el responsable de los hechos que provocan el pavor.

Por su parte, Stephen King explica que las obras del género del terror pueden funcionar en tres niveles.

Los dos primeros son el horror y el terror. El primero, como ya se ha comentado, tiene que ver con las sensaciones físicas. El segundo, abarca las ideas y la especulación, sin que exista algo tangible a lo que temer. La tercera pata de la ecuación es la repulsión. Se trata del nivel más bajo del género del error. En él existe demasiada sangre y cuerpos humanos.

La historia del género de terror

A pesar de que se ha analizado hasta este punto algunos de los factores que han compuesto la historia de la literatura de terror, resulta interesante destacar los tres períodos que los expertos se han molestado en explicar y diferenciar.

La Edad de Oro | Del siglo XIX hasta 1939

La época del auge de la literatura gótica. En ella lo sobrenatural se mezcla con lo romántico y lo macabro. Autores como Jan Potocki, Mary Shelley o Edgar Allan Poe aúnan el testigo de este movimiento.

Destacan los autores británicos. También la literatura de terror basada en el folclore popular de Inglaterra. Se produce una evolución que abarca hasta la llegada de Lovecraft. Momento en el que el lo pulp se emplea como vehículo del terror.

La Edad de Plata | De 1940 a 1979

Muchos la conocen como la edad de los clásicos modernos. El panorama se diversifica hasta un resultado que no era esperable en un primer momento. Bloc y Leiber son los primeros que destacan, aunque todavía se aferran a los mitos, comienzan a crear leyendas propias.

De todas formas, lo más interesante radica en la aparición de nuevas voces que exploran los senderos de la condenación como Straub y Blatty, que se consideran maestros del relato.

Como nombres destacados, no te será difícil identificar a Ray Bradbury o Richard Matheson.

Terror contemporáneo | Desde 1984

Llegamos a la última época. Nos llevará hasta el presente y será lo que hoy entendamos por literatura de terror. Uno de los nombres propios de esta etapa es Stephen King, quien se consolida en los ochenta como el gran referente gracias a It, una novela conocida por todos.

Otros referentes se consideran Clive Barker o Chuck Palahniuk, gracias al gore y la transgresión que impregnan sus novelas. También hay que destacar la sutileza de Thomas Ligotti y la crueldad de Dan Simmons.

Hasta aquí este paseo por la historia de la literatura de terror como género. Espero que te haya gustado. Sé que todo es un poco superficial. Pero, la verdad, es que ahora merecería la pena perderse en el resto de sus propuestas. Si te apetece que profundice más en cualquiera de las etapas, solo tienes que pedirlo. Por mucho que pase Halloween, sigue siendo una temática que me vuelve completamente loco.

Además, te animo a que visites el resto de vídeos relacionados con Halloween que he hecho durante esta semana. Seguro que hay alguno que te pueda gustar. ¡Déjame en los comentarios tu opinión al respecto de todo!

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